Tratamientos conductuales para la fobia social

Los tratamientos utilizados para el trastorno de ansiedad social son las terapias conductuales y cognoscitivas, los tratamientos cognoscitivo-conductuales y los farmaológicos (Cottraux, 2005; Overholser, 2002; Rowa & Antony, 2005; Scott & Heimberg, 2000). Nos centraremos aquí en el estado actual de los tratamientos conductuales.

Los tratamientos conductuales que se han utilizado para la fobia social son las técnicas de contra condicionamiento, las técnicas de confrontación con el estímulo fóbico, el entrenamiento en habilidades sociales y el entrenamiento en habilidades de exposición.

Las técnicas de contra condicionamiento se basan en el supuesto de que se puede inhibir la respuesta de activación autónoma, induciéndose una respuesta incompatible -comúnmente la relajación- (Fliegel, Groeger, Künzel, Schulte & Sorgatz, 1989). En el caso de la fobia social, generalmente se utiliza el entrenamiento en relajación, prefiriéndose en este sentido la relajación muscular progresiva publicada por Jacobson en 1934, en la cual se enseña la relajación de grupos musculares mediante la discriminación entre tensión y relajación de los mismos, permitiéndole al individuo identificar cuándo se siente tensionado (Vg., en las situaciones ansiógenas y en otras situaciones cotidianas), con el fin de implementar la técnica para disminuir los niveles de activación fisiológica (Botella, Baño & Perpiña, 2003).

Las técnicas de confrontación con el estímulo fóbico, por su parte, parten de la base de que la fobia social es adquirida por condicionamiento clásico y buscan la extinción de la respuesta condicionada de temor, a través de la exposición directa o gradual a la situación fóbica por medio de la imaginación o en la realidad. Entre dichas técnicas se incluyen la inundación, la implosión y la exposición in sensu (imaginada) y en vivo (Fliegel et al., 1989), utilizándose estas dos últimas para la fobia social, especialmente la exposición en vivo (Fresco & Heimberg, 2001; Haug et al., 2002). La exposición ha mostrado ser tan efectiva como la terapia cognoscitivo conductual para el tratamiento de la fobia social.

El entrenamiento en habilidades sociales se realiza con el objetivo de suplir ciertas habilidades que le faltan a las personas con fobia social y cuyo déficit les resta confianza para afrontar las situaciones sociales fóbicas (Botella, Baños & Perpiña, 2003; Overholser, 2002). También se realiza bajo el supuesto de que los déficits en habilidades sociales mantienen la fobia al predisponer al individuo a desempeñarse negativamente durante la situación social fóbica (Fresco & Heimberg, 2001). Eche burúa (1996) considera conveniente realizar un entrenamiento en los componentes fundamentales de las habilidades sociales con las personas con fobia social, debido a que éstas por lo común evitan un buen número de situaciones sociales, lo cual puede conllevar un aislamiento social que favorece el mantenimiento de dicho trastorno. Sin embargo, los datos empíricos no son conclusivos en relación con que las personas con fobia social tengan un déficit generalizado de habilidades sociales o si, más bien, inhiben su conducta social en las situaciones sociales fóbicas por lo que se muestran socialmente inhabilidosas ante los demás (Rapee, 2000).

El entrenamiento en habilidades sociales puede variar en cuanto al número, especificidad y tipo de habilidades a entrenar, dependiendo de la situación social fóbica (Botella, Baños & Perpiña, 2003; Overholser, 2002) y comúnmente implica la utilización de una metodología de aprendizaje estructurado que incluye modelado por parte del terapeuta, ensayos de conducta, información para corregir las deficiencias, refuerzo social y práctica entre sesiones (Botella, Baños & Perpiña, 2003). El entrenamiento en habilidades sociales parece incrementar la eficacia del tratamiento cognoscitivo conductual grupal para la fobia social.

El entrenamiento en habilidades de exposición se ha utilizado para el temor de hablar en público, bajo el supuesto de que dicho temor es favorecido por un déficit en habilidades de exposición y manejo del auditorio, que redunda en un desempeño inadecuado durante la intervención grupal (Cardoña & Heredia, 1991). Tal entrenamiento se puede enfocar, según los mencionados autores, en los siguientes puntos:

1. Habilidades de expresión: Exposición de las ideas en forma clara y ordenada, manejo de volumen, velocidad de la voz, disminución del uso de muletillas, exposición de forma fluida.
2. Comportamientos no verbales: Disminución de movimientos corporales exagerados, estereotipados o rígidos, manejo de la posición corporal hacia el auditorio y del contacto visual con el mismo.
3. Habilidades de exposición y manejo del auditorio: Estrategias de organización de las temáticas presentadas y estrategias para manejar las intervenciones o preguntas del auditorio.
4. Saludo inicial y final, solicitud de preguntas, apariencia, sonoridad, saber introducir y finalizar.

Según los autores mencionados, es importante que la persona haya aprendido a manejar adecuadamente la respuesta fisiológica (por ejemplo, por medio de la relajación), antes de recibir este entrenamiento.

Fuente: ESTADO DEL ARTE SOBRE EL TRATAMIENTO DE LA FOBIA SOCIAL. Autores: César A. Rey A.; Derly R. Aldana A.; Sujelid Hernández R. Universidad Católica de Colombia. Revista: Terapia Psicológica, 24: 191-200 (2006).

2 Responses to “Tratamientos conductuales para la fobia social”

  1. muy buen resumen, me parece que los tratamientos cognitivos conductuales son los que ayudan más, por el componente subjetivo de la fobia social.

    gracias, interesante aporte

  2. por favor ayudeme tengo fobia social

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