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Día Mundial de la Salud Mental

9 Octubre, 2009 Deja un comentario

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Salud mental es la manera como se conoce, en términos generales, el estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural lo que garantiza su participación laboral, intelectual y de relaciones para alcanzar un bienestar y calidad de vida.

La salud mental a sido definida de múltiples formas por estudiosos de diferentes culturas. El concepto de salud mental fue descrito en primer lugar como “higiene mental” por el psiquiatra estadounidense Clifford Whittingham Beers en 1908, quien fundó el Comité Nacional de Higiene Mental en 1909 y adelantó la campaña por los derechos de los enfermos mentales. Otro psiquiatra, William Glasser, describió la “higiene mental” en su libro “Salud mental o enfermedad mental“, siguiendo el diccionario de definiciones de higiene como “prevención y mantenimiento de la salud“.

Los conceptos de salud mental incluyen el bienestar subjetivo,la autonomía,la competitividad y potencial emocional,entre otros. Sin embargo, las precisiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que no existe una definición “oficial” sobre lo que es salud mental y que cualquier definición al respecto estará siempre influenciada por diferencias culturales, asunciones subjetivas, disputas entre teorías profesionales y demás.

En cambio, un punto en común en el cual coinciden los expertos es que “salud mental” y “enfermedades mentales” no son dos conceptos opuestos, es decir, la ausencia de un reconocido desorden mental no indica necesariamente que se tenga salud mental y, al revés, sufrir un determinado trastorno mental no es óbice para disfrutar de una salud mental razonablemente buena.

La observación del comportamiento de una persona en sus vida diaria es la principal manera de conocer el estado de su salud mental en aspectos como el manejo de sus temores y capacidades, sus competencias y responsabilidades, la manutención de sus propias necesidades, las maneras en las que afronta sus propias tensiones, sus relaciones interpersonales y la manera como lidera una vida independiente. Además el comportamiento que tiene una persona frente a situaciones difíciles y la superación de momentos traumáticos permiten establecer una tipología acerca de su nivel de salud mental.

El próximo día 10 de octubre, se celebrará el Día Mundial de la Salud Mental. Este acontecimiento anual, organizado por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) y respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), persigue mejorar la calidad de vida y defender los derechos de los más de 450 millones de personas que viven en el mundo con una enfermedad mental.

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En esta ocasión, la Confederación Española que agrupa a las federaciones y asociaciones de personas con enfermedad mental y a sus familiares de todo el territorio nacionalel (FEAFES) ha escogido como lema SALUD MENTAL AL ALCANCE DE TODOS. En lo que concierne a nuestro país, al menos un 15% de la población padecerá un trastorno mental a lo largo de su vida y un 3% de los adultos tiene un trastorno mental grave que dificulta intensamente su vida en aspectos básicos como las relaciones sociales, el empleo o la vivienda autónoma. Los estudios realizados han demostrado claramente que la intervención temprana no sólo contribuye a la recuperación rápida y completa de las personas con enfermedad mental sino que también lleva a la persona a una mejor integración en la sociedad. Sin embargo, menos de la mitad de personas con enfermedad mental recibe un tratamiento hoy en día.

Para prevenir y detectar pronto este tipo de problemas de salud, para asegurar la continuidad y seguimiento de los tratamientos de los adultos y los niños, es necesario que los profesionales de la Atención Primaria y pediatría estén dotados de mayores recursos humanos y materiales y estos sectores se mantengan como un servicio público.

Una interesante aportación sobre este tema es la que publica en su blog el Médico de Familia Vicente Baos Vicente con el título: La salud mental, una más de las carencias de la Sanidad española

Por su parte, los medios de comunicación pueden contribuir también muy positivamente a reducir los prejuicios y favorecer una información adecuada y justa.

Más información en:

Salud Mental

FEAFES

Técnicas peligrosas e ilegales

25 Mayo, 2009 2 comentarios

Noticia de Europa Press: Expertos en salud mental denuncian la “falta de vigilancia” de las autoridades sanitarias sobre los ‘curanderos’

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El director de los Programas Nacionales de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I) en Salud Mental y Atención Primaria (AP) de la Secretaría de Estado de la Seguridad Social, Mario Araña, denunció hoy la “falta de vigilancia” de las autoridades sanitarias sobre los centros que ofertan a la población prácticas de ‘chamanismo’ y ‘curanderismo’ para “curar traumas, enfermedades mentales y otro tipo de padecimientos”, con técnicas que asegura son “ilegales, peligrosas y sin base científica alguna”.

“En estos centros, profesionales no cualificados, ni autorizados por la normativa vigente en salud, ofrecen desde variedades de hipnosis hasta regresiones o productos milagrosos para tratar fobias, depresiones y otras enfermedades, unas prácticas que pueden provocar un agravamiento del padecimiento del paciente y suponen una gran oportunidad de negocio para quien las ejerce, principalmente en épocas como las actuales, con profundas crisis y ausencia de referentes”, advirtió Araña en declaraciones a Europa Press.

Según el experto, también director de la sociedad científica Acapi-Psicondec, “cada vez son más” los centros que ofrecen este tipo de remedios y enfoques, que son practicados tanto por individuos “sin titulación científica o académica” como por verdaderos profesionales de la Medicina o Psicología, que trabajan en hospitales u otros lugares públicos y están colegiados, cuyas practicas “no son controladas desde sus respectivos colegios, contaminando y perjudicando la mejoría real de la población que sufre”.

“La Ley General de Sanidad, el resto de la normativa sanitaria y los códigos deontológico de las organizaciones profesionales, dice, taxativamente, que no puede ejercerse ninguna profesión sanitaria que no se base en datos científicos contrastados. Sin embargo, desde las administraciones y los colegios profesionales no hay control sobre esta práctica y se autorizan, y en ocasiones, hasta se promueven con cursos organizados por los propios entes colegiales, estas practicas sin prueba científica que las avale”, denunció.

EL CASO DEL ‘CHAMÁN’ DE MURCIA

En este sentido, citó el caso de una clínica de terapias de regresión a supuestas vidas pasadas que recibió la autorización de apertura por parte de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Murcia y que, tras ser denunciadas sus prácticas, se le ha revocado, ahora, la autorización. “Cabe felicitar a esta administración por la aceptación de su error y la celeridad de su rectificación. Supone todo un ejemplo administrativo, para el resto de las organizaciones profesionales e institucionales que están actuando con total permisividad ante situaciones semejantes”, apuntó.

La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Murcia autorizó, el pasado 8 de enero, la apertura de una clínica privada para tratar enfermedades psicosomáticas con una técnica de hipnosis que consistía en hacer que el paciente recordara traumas de sus supuestas vidas anteriores para comprender el origen de sus problemas actuales.

No obstante, la licencia de apertura de este centro, propiedad del médico Juan José López, del Servicio de Urgencias del Hospital público Santa María del Rosell de Cartagena (Murcia), fue revocada recientemente, tras las denuncias realizadas por Araña sobre los peligros que entraña esta práctica para la salud mental de los pacientes, reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“PROPAGANDA” DE CURANDEROS EN LOS MEDIOS

Por otra parte, señaló también que muchos medios de comunicación están “efectuando una propagación desenfrenada e interesada de este tipo de actuaciones con orientación sanitaria, pero sin aval científico alguno”. “Basta comprobar la secciones de publicidad de los distintos medios o revisar la programación de las televisiones locales para comprobar la abundancia esotérica de su oferta”, indicó.

Para Araña, psicólogo clínico, jurídico y forense, el problema es que la salud mental sigue siendo “la hija pobre del sistema sanitario” y cualquiera se cree “experto en problemas psicológicos, con omisión de acción por parte de las administraciones públicas y órganos colegiales del ramo”, una situación que refleja “la dejadez y desatención de la administración respecto a las necesidades de alfabetización psicológica que tiene la población, sobre todo en momentos de profunda incertidumbre social como el actual”.

Fuente: EcoDiario

Apezz la abeja

8 Marzo, 2009 1 Comentario

En los últimos días,  se habla en los blogs y páginas web de un hecho referido a un agregador de noticias famoso que se presenta con el símbolos del elefante y recibe el nombre de Menéame.

Con los  pesados y lentos  movimientos de sus mastodónticas patas aplastaba sin piedad a quien osara acercarse para ofrecer sus humildes noticias. Pero un día muchos pequeños usuarios se rebelaron contra el gran dictador (ese dia fue conocido como el Ban Day).

Salieron en busca de un lugar sin imposiciones ni limitaciones.

Por casualidad pasaba por allí una pequeña abeja a la que llamaban Apezz, quien les propuso un nuevo mundo, lejos de la supremacía del elefante, en donde existiese participación y un trato democrático.

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Era la esperanza de una vida mejor y más justa.

Más información sobre le tema en los siguientes enlaces:

Cronología del Ban Day

El Ban Day como alegoría del Derecho

Banéame

Mi visión del caso Meneame

Menéame, patas arrbia

Entrevista a Ricardo Galli sobre lo sucedido en Menéame

Lección

Nueva comunidad de promoción social de noticias

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El efecto placebo

1 Marzo, 2009 Deja un comentario

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Los expertos le llaman “efecto placebo” al fenómeno por el cual una sustancia inerte (digamos, una píldora de azúcar) parece tener propiedades curativas cuando se administra como si fuese un medicamento. Pero no tiene por qué ser una píldora, puede ser también una inyección de suero salino o una cirugía en la que no se extirpa nada.

¿Por qué algo que no tiene principio activo puede tener un efecto tan convincente? Nuevas investigaciones en torno a este intrigante fenómeno parecen minimizar cualquier simplificación y se encaminan a demostrar cómo una mejor comprensión de la neurobiología y la psicología del “efecto placebo” podría tener profundas implicaciones en la práctica médica.

Las compañías farmacéuticas llevan años tratando de entender el “efecto placebo”, el cual les dificulta demostrar por qué fármacos, cuyo desarrollo ha costado millones de dólares, a veces no son mejores que una píldora de azúcar para tratar un problema de salud.


Mecanismos de acción

Hace unas semanas, la Revista de Neurociencia publicó un estudio científico que vincula la actividad de un gen, el TPH2, con una mayor probabilidad de que se presente el efecto placebo en el tratamiento de la disfunción psicológica conocida como “fobia social”, que identifica el pánico irrefrenable que sienten algunas personas a hablar en público.

“En este caso podemos decir que el efecto placebo es claro y significativo; es decir, para las personas con ese gen, una píldora de azúcar es suficiente para tranquilizar su fobia”, asegura un experto.

“Hay que recordar que no existe sólo un efecto placebo, sino muchos”, dice Fabrizio Benedetti, de la Universidad de Turín, una autoridad mundial en esta materia.

“El placebo prototípico es la pastilla de azúcar sin ningún principio activo, que se utiliza en los ensayos clínicos para comparar la eficacia de un fármaco. Pero hay otros placebos; por ejemplo, cuando alguien va al médico y después de hablar con él se siente mejor, o cuando recibe un diagnóstico negativo y el paciente comienza a sentirse peor.

El efecto placebo parece estar especialmente relacionado con enfermedades asociadas a los circuitos cerebrales vinculados al dolor, a los problemas mentales, a los procesos inflamatorios y a las patologías del sistema inmune, como la artritis y las alergias.

“Si se trata de dolor, encontramos a muchos pacientes que responden al placebo; pero si se trata de un cáncer, el efecto placebo es práct icamente nulo”, señala Benedetti.

“Y a medio camino están condiciones como las inflamaciones del intestino, en las que el 40 por ciento de las personas a las que se les suministra un placebo declaran sentir mejoría”.

“Pensamos en el placebo como un efecto puramente psicológico, pero las nuevas investigaciones muestran que, en realidad, el placebo utiliza los mismos canales neurológicos que los fármacos a los que imita, y que realmente desata una serie de efectos bioquímicos que son no sólo demostrables, sino que se pueden medir, como es el caso de la liberación de endorfinas, neurotransmisores que calman el dolor”.

En 2004, el profesor Benedetti demostró que el placebo propicia la liberación de dopamina en enfermos con Parkinson. Los pacientes del estudio respondían igual a una solución salina que al fármaco con el que eran tratados contra la enfermedad.

“Se ha podido demostrar que tanto el fármaco como el placebo evocan actividades similares en el cerebro, implican las mismas estructuras y desencadenan la liberación de los mismos neurotransmisores.

“Esto nos indica el porqué de la mejoría que experimentan los pacientes. En este caso, la explicación de que la persona sienta menor dolor después de tomar el placebo se debe a que su cerebro está produciendo endorfinas y tiene realmente menor percepción del dolor”, dice Benedetti.

Sugestión y ensayos clínicos

La gran paradoja del efecto placebo es que aun cuando tomemos un medicamento que realmente funciona, necesitamos estar conscientes de que lo estamos tomando para que sea realmente efectivo.

En otras palabras, si no somos conscientes de que estamos tomando un fármaco, éste no tiene el mismo efecto. Es decir, el efecto del medicamento se produce en cierta medida porque esperamos que funcione, de modo que si la misma dosis se aplica a personas que por una determinada razón no tienen la misma expectativa de curación, el efecto no es igual. O sea que la creencia de que “va a funcionar”, forma parte del proceso de curación.

Una de las principales aplicaciones del placebo es su utilización controlada en ensayos clínicos. Los participantes se dividen en dos grupos, a uno de ellos se le da el fármaco cuya eficacia se pretende evaluar, y al otro, una píldora sin principio activo. Si se constata que la mejoría ha sido mayor en el grupo que recibió el principio activo, se habrá demostrado la eficacia del fármaco.

Para evitar los posibles efectos de la sugestión, la investigación se sujeta a lo que se conoce como “estudio doble ciego”. Un procedimiento al azar en el que ni los pacientes que participan en el experimento ni los investigadores que intervienen saben qué toma cada uno de los participantes en el estudio.

Sin embargo, se ha demostrado que incluso utilizando este método, en teoría seguro, algunos fármacos que no son efectivos pueden dar mejores resultados que el placebo. Y a la inversa, hay casos de medicinas de efectividad demostrada que no han superado al placebo.

“Nunca podemos estar completamente seguros del efecto de un fármaco, ya que el simple acto de administrarlo activa una compleja cascada de sucesos bioquímicos en el cerebro”, dice Benedetti.

“Sabemos a ciencia cierta que el placebo puede oscurecer los resultados de sustancias que han demostrado previamente ser efectivas. Cualquier medicamento que esté en proceso de ser validado puede interferir con los mecanismos del placebo llevándonos a una interpretación errónea’, explica Benedetti.

Por eso él y otros colegas proponen la utilización de experimentos alternativos, en los que el paciente además de desconocer si está recibiendo un placebo o un fármaco, desconoce cuándo se produce esta administración, o incluso que se elimine todo aquello que lleve al paciente a creer que está tomando una cosa cuando en realidad se le administra la contraria, para así poder estudiar mejor los efectos contradictorios del placebo.

“Una alternativa sería, por ejemplo, dar dos pastillas al paciente, una verde y otra amarilla, sin decirle cuál es cuál, y pedirle que tome la que prefiera, siempre que no sean las dos a la vez. Después podríamos estudiar, no lo que el paciente nos dice, sino su comportamiento, ver qué pastilla toma más como indicio de su efectividad. La cuestión de fondo en estos tratamientos alternativos es la ética, ya que probablemente no van a ser aceptados por los organismos reguladores”, explica Benedetti.

La ética

Así llegamos al punto espinoso de la cuestión. ¿Es ético decirle a alguien que está tomando un fármaco cuando en realidad está recibiendo un placebo? Sin duda, no lo es, y por ello a las personas que participan en experimentos clínicos se les avisa de que pueden estar tomando el fármaco o el placebo y que ni ellos ni los médicos saben qué toma cada uno.

¿Es ético que haya pacientes a quienes su médico recete sólo un placebo? Según una encuesta publicada recientemente por la Revista Médica Británica, más de la mitad de los médicos estadounidenses suministran placebos a sus pacientes.

“En cuestiones de placebo se ha demostrado que cuanto más vistoso y costoso sea el tratamiento, el valor simbólico que el paciente asigna al mismo es también mayor. Por ejemplo, se ha observado que las píldoras rojas consiguen un mejor efecto placebo que las amarillas, que un placebo es más efectivo si se inyecta, y que el efecto es aún más impresionante si el placebo consiste en ingresar al paciente a un quirófano (en este último caso el paciente se anestesia y se le practica una incisión. Nada más).

Diversos experimentos han demostrado que si a una persona se le administra un fármaco que funciona y en un determinado momento se le sustituye por un placebo, el paciente experimenta la misma respuesta.

Esto nos hace ver el inmenso potencial de la función terapéutica del placebo. Por ejemplo, usarlo en enfermedades crónicas para las que no existe tratamiento, o cambiarle a ciertos pacientes los fármacos que tienen fuertes efectos secundarios.

©El País, SL. Todos los derechos reservados

Nuestra Comunidad

12 Febrero, 2009 Deja un comentario

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Pronto hará un año desde que se fundó la sala de chat #fobia-social que fue propiciada por este blog con la colaboracion de la red de IRC_Hispano. Desde entonces hemos constituido un grupo de amigos unidos por el deseo de mejorar como personas, como seres sociales, y de ayudar a quienes tengan la misma inquietud.

Formamos una cada vez más amplia comunidad con un solo objetivo:  salir al mundo a proclamar que estamos vivos y que podemos caminar por nuestra cuenta, aunque sin despreciar nunca una mano amiga que nos acompañe y ayude.

Al acercarse el primer aniversario de la fundación de la sala de chat he tenido la oportunidad de ser entrevistado por IRC-Hispano:

Texto de la entrevita al fundador del canal de chat fobia-social

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La preocupación de los jóvenes

8 Diciembre, 2008 1 Comentario

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Cuando niño una de mis responsabilidades, era ”hacer los mandados”. Esto significaba que yo tenía que ir al mercado para buscar los alimentos del almuerzo. De más está decirles que no me gustaba hacerlo. No por el viaje bajo el sol caribeño, sino por miedo a un perro que tenía el vecino y me hacía dar carreras cada vez que me veía. Esta experiencia me causaba una preocupación que se convertía en miedo. Al cabo de un tiempo se convirtió en una ansiedad que se manifestaba con un sudor profuso y taquicardia cada vez que pensaba en el viaje al mercado. Aquella ansiedad afectaba toda mi vida pues pensaba en el dichoso perrito todo el día: en la casa, en la escuela y mientras jugaba. No obstante, tenía que enfrentarme solo a mi realidad. Por años dominó mi vida sin que nadie lo supiera.

Los niños se preocupan por muchas razones. Mientras más pequeños son, más fantasiosas son sus preocupaciones y miedos: monstruos, la oscuridad, etc. A medida que van entrando en los años de la adolescencia estas preocupaciones van cambiando y terminan controlándoles su vida física y psicológica.

Los jóvenes que tienen experiencias traumáticas en sus vidas como violencia, muertes y accidentes suelen ser más susceptibles a vivir bajo el acoso de su propio nerviosismo. Este tipo de miedo desatendido crece hasta convertirse en ansiedad que tiene manifestaciones físicas y sociales.

En el libro Siete pasos para ayudar a su hijo a preocuparse menos el doctor Sam Goldstein y otros colegas tratan este tema de la preocupación. Dicen que es saludable hasta cierto punto. Cuando un alumno se preocupa significa que algo importante va a suceder y no sabe cuál será el resultado. En este sentido, una preocupación saludable motiva al joven a poner mayor esfuerzo para controlar dichos resultados. En estos casos, la preocupación es saludable siempre y cuando sea motivo balanceado de mayor esfuerzo.

Sin embargo, hay muchos jóvenes que viven con preocupaciones, miedos, fobias, ansiedades y nervios que no son nada saludable y que limitan su vida evadiendo todo aquello que les angustia.

O sea que por evadir aquello que les causa miedo cambian su sistema de vida: sus amigos, actividades y forma de divertirse hasta ser verdaderos esclavos de sus ansiedades. Hay jóvenes que son sumamente introvertidos y tímidos por temor a no ser aceptados socialmente. Enfrentarse solo a estas ansiedades pudiera ser perjudicial para la salud mental de su hijo. Nunca deje que su niño enfrente solo estas ansiedades. Si es necesario consulte con un profesional para establecer un sistema de ayuda.

Fuente: El nuevo Herald