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Archivo para Agosto 2008

Borrar el sonrojo

20 Agosto, 2008 9 comentarios

Aunque tradicionalmente se asocia a la buena salud, los coloretes, el rubor, el sonrojo, cuando viene acompañado de episodios de ansiedad, de casos de timidez extrema, puede llegar a ser un problema. El denominado popularmente rubor facial, blushing en la literatura anglosajona, no es más que una reacción orgánica que hace enrojecer determinadas partes del cuerpo, en especial las mejillas.

I. COLLÍN | OVIEDO Nada de esto tendría que ser un problema hasta que cualquier circunstancia provoca el enrojecimiento y el sujeto que padece este rubor facial agudo acaba cesando toda vida social, refugiándose en sí mismo y desarrollando, en fin, una fobia social aguda.

Las mismas consecuencias puede provocar otro fenómeno igualmente asociado a situaciones de estrés, la hiperhidrosis o sudoración exagerada de alguna parte del cuerpo. Para tratar estas enfermedades en los casos en que, efectivamente, llegan a serlo, la Clínica Universitaria de Navarra acaba de crear una unidad de hiperhidrosis y rubor facial en la que han desarrollado un tratamiento multidisciplinar de estas dos patologías y que, en un 80 por ciento de los casos, logra corregirlas.

En esta unidad contemplan y atienden el rubor facial y la hiperhidrosis desde los clásicos tratamientos dermatológicos, el psicológico conductual y, también, del psiquiátrico. No obstante, en los casos más extremos ninguno de estos tratamientos logra corregir definitivamente el rubor facial. En esas situaciones especiales es en las que este equipo de médicos recomienda la cirugía con una técnica exitosa en un ochenta por ciento de casos, según explica el doctor Carlos García Franco.

Es importante detallar que no todos los pacientes pueden someterse a este tratamiento y que, en muchos casos, un tratamiento dermatológico adecuado como puede ser una inyección de toxina botulínica en la zona soluciona problemas como el sudor excesivo en manos o axilas.

Para los casos en los que es posible, necesaria y efectiva la cirugía con el propósito de eliminar el rubor facial extremo, se trata de efectuar dos incisiones a cada lado del tórax, con el objeto de seccionar la cadena simpática que controla la sudoración y el enrojecimiento de la cara. Las incisiones que se practican en el tórax son de dos centímetros como máximo. A través de ellas se introduce una ópica para localizar la cadena simpática responsable del rubor facial y, una vez localizada, se secciona a la altura del segundo ganglio simpático.

Esta intervención quirúrgica se practica en los dos lados del tórax, pero se trata de una operación relativamente sencilla, que no debería durar más de una hora. Se requiere anestesia general y un ingreso de 24 horas. Aproximadamente una semana después de la intervención, el paciente ya puede hacer una vida completamente normal. En los pacientes con rubor facial extremo, este tipo de operación se ha mostrado eficaz en un ochenta por ciento de los casos.

En lo referido a la hiperhidrosis, el éxito roza el cien por ciento de los casos, aunque los doctores dedicados a esta unidad especial explican que, en determinados casos y tras la operación, la hipersudoración se traslada a otras partes del cuerpo menos embarazosas para el paciente y, por tanto, no responsables de traumas derivados de esta patología. En ambos casos, el del rubor y la sudoración excesiva, es necesario recordar que antes de la intervención quirúrgica se practican las otras posibilidades, tanto la terapia psicológicay psiquiátrica como la puramente dermatológica en el caso de la sudoración excesiva.

Fuente original: Borrar el sonrojo – Sociedad – La Opinión de Tenerife

Técnicas de relajación contra la ansiedad

13 Agosto, 2008 5 comentarios


RELAJACIÓN MUSCULAR

La técnica de la relajación muscular profunda es debida a Edmond Jacobson, un médico de Chicago que describió esta técnica en su libro titulado “Relajación Progresiva”. Esta técnica está basada en la premisa de que las respuestas del organismo a la ansiedad provocan pensamientos y actos que comportan tensión muscular. La relajación muscular profunda reduce la tensión fisiológica y es incompatible con la ansiedad: El hábito de responder de una forma anula el hábito de responder de la otra.

Con esta técnica se han conseguido excelentes resultados en el tratamiento de la tensión muscular, la ansiedad, el insomnio, la depresión, la fatiga y otras dolencias.


RESPIRACIÓN CONTROLADA

La respiración controlada es un procedimiento que ayuda a reducir la activación fisiológica y, por tanto, a afrontar la ansiedad. La técnica consiste en aprender a respirar de un modo lento: 8 ó 12 respiraciones por minuto (normalmente respiramos entre 12 y 16 veces por minuto), no demasiado profundo y empleando el diafragma en vez de respirar sólo con el pecho.

Es aconsejable empezarla a aplicar antes de afrontar la situación conflictiva, al notar los primeros síntomas de ansiedad. Mientras aplica la respiración controlada puede ser beneficioso que repase el nivel de tensión de los diferentes grupos musculares (especialmente de los que usted tiene habitualmente más tensos) y que intente reducir la tensión de los mismos.

Si quieres saber más sobre técnicas de respiración puedes acceder a este Manual de entrenamiento en respiracion

Material procedente de la página web de la Asociación Catalana para el Tratamiento de la Ansiedad y Depresión (ACTAD).

Fobia-Social Televisión

11 Agosto, 2008 1 Comentario

Nos complace anunciar a nuestros visitantes la inclusión en este blog de un Canal propio de Televisión, Fobia-Social TV, en donde iremos programando vídeos de una temática relacionada con problemas de ansiedad y de fobia social.

Esta semana la programación consta de 8 vídeos sobre la FELICIDAD que han ido apareciendo en distintas entradas de este blog.

Para ver el Canal solo tenéis que entrar por la página Canal TV, o bien directamente en el enlace:

FOBIA-SOCIAL TV

Os agradeceríamos cualquier tipo se sugerencias, comentarios y aportaciones sobre este nuevo proyecto.

Pensamientos sobre el miedo

10 Agosto, 2008 Deja un comentario

“Sufro con todos aquellos que tienen miedo. Yo misma sufro de eso. Se dice que la mayor parte de los trastornos de ansiedad se curan rápida y fácilmente. ¿Por qué entonces no hemos sido sanados? ¿Será porque en el mundo nada es sano? ¿Por qué debemos ser curados precisamente nosotros?

Una terapia exige grandes esfuerzos, y muchos de nosotros estamos cansados de asumir tales esfuerzos. Muchos, entre los cuales me encuentro, hemos tratado con diversos medios de vencer este miedo. A menudo me invade una rabia inexplicable, contra mí misma, especialmente contra mí misma; esto es lo autodestructivo del miedo: no se puede ir en contra de sí mismo. Hay tantas cosas que no pueden ser sobrepasadas, tal vez no se debería ni siquiera intentarlo, pero el miedo es como un permanente paseo hacia la nada, hacia un precipicio. La rabia de nunca terminar de caer pero al mismo tiempo tampoco de salir, a pesar de no haber estado dentro, se vuelve contra uno mismo, contra la propia incapacidad. Tal incapacidad nos enfrenta con aquello que tememos.

Nuestra pérdida de la capacidad de defendernos es inentendible para alguien que no haya atravesado por eso. Inentendible para alguien que desconozca esta pérdida de la defensa, esta pasividad impuesta y abarcativa.

Es como si uno fuera un animal y el miedo se nos sentara en el lomo: uno no se lo puede sacudir de encima, ni siquiera se puede tratar, pues sólo el intento implicará el uso de tanta fuerza de la cual no se dispone. Uno tiembla, se estremece, es desesperante cuando se es derrotado por el miedo y este no quiere ceder.

Pero también se es feliz cuando se es vencido por el miedo –y he aquí la otra cara del miedo–, pues nos protege de tener que confrontar con un mundo que pretendería imponernos sus reglas. El mundo no nos impuso ninguna regla. Tal vez debamos por eso vivir con ese miedo, no obstante éste sea un gran sufrimiento. ¿Será tal vez el miedo nuestra única defensa a contraponer a un mundo brutal y horroroso?

Nos dañamos a nosotros mismos con esta retirada del mundo, vemos muy poco de lo ajeno, esta ajenidad a la cual no podemos participar, pero no dañamos a nadie. Esto es ya mucho. Nuestro único enemigo es nada menos que el todo, y además nosotros mismos somos un plus que se suma a nuestro miedo, pero no derrotamos a nadie, pues nuestro miedo no se deja vencer. Se sienta sobre nosotros y es plano: no se lo puede uno sacudir de encima.”

Texto escrito por Elfriede Jelinek, autora teatral, novelista y ensayista austriaca, Premio Nobel de Literatura 2004. No asistió a la ceremonia de entrega de su premio debido a su fobia social.

Categorías:Arte, Fobia Social, Literatura

Casi todo se decide en los primeros 5 años de vida

2 Agosto, 2008 3 comentarios

Extraigo aquí las que a mi parecer son las reflexiones más interesantes que hace Eduard Punset acerca del desarrollo personal en una reciente aportación de su blog:

El crecimiento paulatino del tamaño del cerebro del feto en una época –hace dos millones de años– en que el homínido se empieza a poner de pie fue, desde un punto de vista energético, un avance fabuloso, pero, desde un punto de vista fisiológico, acarreó un estrechamiento de la pelvis.

La contradicción de un cerebro cada vez mayor y una pelvis cada vez más estrecha sólo tenía una solución: que el feto naciera prematuro. Y es lo que ocurre, nacemos prematuros. Un ser prematuro es un ser absolutamente indefenso.

Resulta que una de las primeras cosas que hemos descubierto en la irrupción de la ciencia en los procesos emocionales es que casi todo se decide desde que el bebé está en el vientre de la madre y hasta que tiene cuatro o cinco años. Cuando digo casi todo, se deciden dos cosas que hemos aprendido a identificar y que son fundamentales en la vida de cualquier persona.

- Una es un cierto sentimiento de seguridad en uno mismo que permite lidiar con el enemigo más atroz que tenemos los homínidos: el vecino, el otro homínido. No hay desafío mayor en la vida que el del otro homínido. Los grandes especialistas neurólogos de la inteligencia explican claramente que la inteligencia es un subproducto de la relación social. Lo que nos hace inteligentes es el contacto con los demás, es el tener que intuir lo que está pensando o cavilando el cerebro del que tengo enfrente; no sea que me quiera ayudar y no sepa cómo, no sea que me quiera manipular y lo sepa demasiado bien. Necesitamos una cierta autoestima para poder, en su día, irrumpir en el resto del mundo, el de los mayores.

- La segunda cosa importantísima que hemos descubierto en los bebés es la curiosidad, que no hay que perder nunca. La curiosidad para lidiar adecuadamente en lo que todos estamos empeñados, aunque no lo queramos admitir, que es conseguir el amor del resto del mundo.

O sea que uno de los descubrimientos esenciales en esta reflexión es la importancia del entorno afectivo que perdura desde la concepción hasta, más o menos, los cinco años.

Fuente original: Blog de Eduard Punset