
Eloy Parra Boyero nos brinda este breve comentario que aparece publicado en la revista Catoblepa, número 53 de Julio del 2006.
¿Por qué esta sociedad trata como locos a los que tienen los síntomas de fobia social? La sociedad racionalista occidental siempre ha excluido a quienes no se ajustan a sus sistemas de valores morales o a sus valores e intereses pragmáticos. La sociedad occidental tiene actualmente encumbrado al individualismo autosuficiente. El individuo es el ladrillo de la democracia, el individuo es la unidad moral ante el sistema penal humano y también ante el divino. El individuo, como consumidor independiente, es el objetivo de la diana de la sociedad capitalista. Pero la globalización y los cambios tecnológicos acelerados corroen la estabilidad, y para que el sistema pueda seguir reproduciéndose, al individuo, además de responsabilidad individual, racionalidad y productividad, ahora se le exige flexibilidad en la adaptación a un cambio constante. No solo tenemos un individuo atomizado en una sociedad competitiva, sino que ahora su propia identidad, y su forma de estar en la vida deja de tener continuidad. Los media se aprovechan de la crisis de valores, del desmoronamiento de los lazos sociales para hacer demagogia en vez de democracia, y para crear falsas necesidades consumistas.
En estas circunstancias la respuesta normal sería la de la fobia social. Pero aceptar esto es aceptar los fallos estructurales del sistema, por eso a la vez que se fomenta la individualidad, se exige al individuo que no delate sus consecuencias, que aparente estar integrado, feliz y adaptado. Y aquel a quien el contacto con la agresividad e insolidaridad extendida le produzcan sudores fríos, debe ser rápidamente tratado: medicado, estigmatizado, reformado, y como difícilmente podrá recuperarse, debe ser tachado desde el principio y siempre como enfermo mental.
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